
Pantano y los Campos
Entre las numerosas vistas que hemos podido guardar del pueblo, esta ésta, tomada desde la plaza donde estaba el monumento a Los Caídos y junto al edificio que se llamaba La Obra Nueva y que era propiedad de los Torreros.
Este solar donde estaba este monumento, era propiedad de la familia Lamiel, emparentada con José Arbiol, por lo que se conocía más por este segundo nombre.
Este era un punto hasta el que se llegaba con el acompañamiento de los entierros, donde se despedía el duelo. Hasta aquí llegaba el sacerdote y demás acompañantes y a partir de este lugar, solamente la familia y personas más allegadas, acompañaban el féretro hasta el cementerio, que como vemos en la fotografía en su parte izquierda, estaba separado del pueblo.
Una fuerte bajada por la costera del
Pardo y atravesando El Barranquillo, po una palanca de
madera,se iniciaba una subida importante hasta llegar al cementerio.

Plano de Santolea, en el que podemos apreciar sus calles y la estructura de la población. Estaba formado por tres calles paralelas, Cristo, Mayor y San Roque, como eje central, a la derecha calle de La Solanilla y a la izquierda, calle del Campo.
La calle del Cristo salía de la plaza del Torrero hasta la casa de las Abogadas, desde donde se convertía en calle Mayor llegando hasta las Cuatro Esquinas, que enlazaba con la de San Roque, aunque en el plano parezca la misma.
La calle de La Solanilla, también tenía su inicio en la plaza del Torrero, conectaba con la calle de La Canal y costera de La Quebrada
La calle del Campo, en su principio se unía a la de Las Eras, todas en el sentido de derecha a izquierda del plano. Más adelante y junto al cementerio viejo, se juntaba con la calle del Cabezuelo, que atravesando la calle del Carmen y plaza del Cabezuelo, llegaba hasta las Cuatro Esquinas.
Un grupo de calles transversales de menor importancia, formaba el pueblo. Las Eras, costera del Pardo costera del Rufas, calle del Carmen, costera de La Capazas y La Canal.
Algunos de estos nombres o apodos, correspondían al de alguna de las personas que habían vivido en ellas
El tío Ciacero
La historia de los pueblos viene determinada por los acontecimientos más o menos importantes que se han producido en ellos a lo largo de los años, lo que hará sean conocidos en mayor o menor medida, dependiendo del renombre de estos hechos.
Santolea ha sido conocida y se hizo más popular, por dos hechos puntuales, el pantano de su mismo nombre y que fue la causa de su desaparición y la familia Espada, famosos bailadores de jota
Estos dos acontecimientos, hicieron que en sus respectivos momentos, fuera conocido nuestro pueblo por toda España. De no haber sido así, se hubiera mantenido en el anonimato sin que nadie hubiera sabido nada de él, como ocurre con muchos de nuestros pueblos diseminados por toda la geografía española, y que son conocidos en la mayor parte de los casos, sólo por los hijos del mismo pueblo y algunos pueblos vecinos con los que hay una mayor relación.
Aquellos acontecimientos pasaron, y el pantano inundó su huerta e hizo con el tiempo desaparecer el pueblo y que todos sus vecinos emigraran, lo que motivaría que este pueblo entrara en la larga lista de olvidados.
Otro tanto ocurrió con nuestros bailadores de jota, desaparecieron de la escena artística prácticamente al morir en 1941 el fundador Francisco Espada Carceller, algunos años más continuarían sus Hijos Asunción y Ramón, pero finalmente, al no tener continuadores, desapareció definitivamente la saga Espada y con ellos la popularidad de nuestro pueblo.
Hoy al visitar sus restos, sus hijos caminan pensativos entre recuerdos y nostalgia sobre aquello que tanto habían querido¡ Han perdido su pueblo! Que es un sentimiento como el que ha perdido la madre, aunque ninguno olvida aquellos dos hechos, que un día hizo que los conocieran. El Pantano y la Jota
.La Jota aragonesa aparece con fuerza en el primer tercio del siglo XIX, destacando sobre otras expresiones folklóricas. Estas jotas, serían conocidas por el nombre de su comarca o población de origen y así irán apareciendo la de Calanda, Alcañiz, Zaragoza o Santolea. Al mismo tiempo aparecen intérpretes de la jota, tanto en canto como en baile, que se hicieron famosos, como: Santiago Lapuente, Pilar Gascón, Miguel Aso, Cecilio Navarro y muchos más.
En cuanto a bailadores, entre otros podemos citar a: los hermanos Zapata, hermanos Navarro, Amalia Zapata, canto y baile o nuestros representantes, Francisco Espada y sus hijos, los hermanos Espada de Santolea.
Los distintos intérpretes de estas poblaciones o comarcas dieron a conocer por toda la geografía española, la jota de sus respectivos pueblos, que aún teniendo un mismo origen, cada uno irá introduciendo pequeñas variantes, que en definitiva será su seña de identidad, que las diferencie y en cada actuación que se lleve a cabo, y en ellas se irá indicando la jota que se va a interpretar, y el lugar a que pertenece. Esto lo pude comprobar personalmente en unas actuaciones vistas en Barcelona, con motivo de las fiestas del Pilar, que entre muchas jotas presentadas, en las que se hace mención a su comarca de origen, se menciona la de Santolea, lo que demuestra que dejó profunda huella esta jota, ya que ni el mismo presentador, conocía el nombre correcto del pueblo, al que llamó Santaolea. De todas formas, lo que nos interesa y llama la atención, es que después de más de cincuenta años, se siga recordando la jota de Santolea, esto nos hace pensar que en su momento caló muy hondo en nuestro folklore. Nuestro embajador, Francisco Espada Carceller El Tío Ciacero y sus hijos, fueron los artífices de llevar por toda España su arte y popularizar el nombre de su pueblo, algo de lo que los hijos de Santolea, nos sentimos orgullosos.
Nació en Las Parras de Castellote el año 1869. Sus padres, Ramón Espada Gascón y Pascuala Carceller Torres, pronto se trasladan a vivir a Santolea, donde vemos que dos años más tarde nace otro de los hijos del matrimonio, concretamente Sebastián el año 1871, por lo que Francisco vivirá siempre en Santolea.
Los padres de Francisco Espada eran de profesión cedaceros lo que motivó el nombre de Ciaceros, que no es más que una deformación del nombre de su profesión, que se dedicaban a vender o reparar cedazos.
Su traslado a Santolea está motivado por haber decidido trabajar en el campo, tomando unas tierras como medieros de la propiedad de un familiar de los Fustericos, lo que hizo que se establecieran en el pueblo donde se afincaron y vivieron siempre
De vocación bailador de jota, se inició en ella muy joven sin ayuda de ningún profesor y según su propia versión, aprendió el baile utilizando como pareja a su propia sombra y la sombra de los pinos, aprovechando en muchas ocasiones el desplazamiento por caminos de herradura, mientras iba y venía detrás de sus vacas a trabajar a Las Carcamas, finca de cultivo que tenía su familia lejos del pueblo entre otras propiedades.
Casó con Gregoria Gascón de Santolea, de cuyo matrimonio nacieron tres hijos: Pascuala, Asunción y Ramón, teniendo su domicilio en la calle de La Solanilla número 35, donde murió el 16 de Diciembre de 1941.
Siguiendo su profesión de labrador, alternó la de bailador de jota con otras ocupaciones como fue la de hornero en el horno del pueblo, o también gaitero o dulzainero, en este caso acompañado en ocasiones por su hijo Ramón que tocaba el tambor. Sus hijos, sin duda encontraron en él al mejor profesor en su propia casa y formaron dos parejas, Francisco bailaba con su hija Pascuala y Ramón y Asunción formaron la segunda pareja.
La jota de Santolea fue popularizada por esta familia de los Espadas, que dejó una profunda huella en nuestro folclore. Francisco Espada obtuvo el primer premio en el Certamen Oficial de la Jota en Zaragoza, celebrado el 16 de Octubre de 1899, formando pareja en este caso con Petra Gimeno de Más de las Matas.
Nueve años más tarde volvió a revalidar este premio, en esta ocasión teniendo como pareja a Teresa Salvo Puerto" La Boyera "de Alcañiz con la que obtuvo numerosos premios. Para ellos fue también el premio de honor, por lo que recibieron sendas imágenes de la Virgen del Pilar. En 1910 y 1911,conquistaron también el primer premio y el extraordinario, en 1912, 1914, 1915 y 1916.
Francisco Espada repitió su lista de premios junto a Pascuala Sancho de Albalate con la que en el año 1921 consiguieron el más preciado galardón. Los años 1923 y 1924 lograban Francisco Espada idéntica recompensa, formando pareja en esta ocasión con Consuelo Navarro hija del famoso cantador de jota Cecilio Navarro, destacándose como un bailador de época.
Aprendió sin maestro y formó pareja con cuatro bailadoras: Petra Gimeno de Más de las Matas, Teresa Salvo de Alcañiz, Consuelo Navarro de Zaragoza y Pascuala Sancho de Albalate, además de con sus dos hijas.
Ramón y
Asunción
La misma trayectoria triunfal siguió los hijos de Francisco, Asunción y Ramón, a los que tuve la suerte de ver bailar en Santolea en la plaza de la iglesia, con motivo de la visita del Sr. Obispo al pueblo al final de los años 40 o principios de los 50. Por entonces, ya no se dedicaban al baile, pero por la expresión de sus caras mientras bailaban, se adivinaba sus dotes de artistas.
Alfonso Zapater de Albalate, hijo del también famoso bailador de Jota Alfonso Zapater Cerdán, hace un comentario que transcribo a continuación, por la importancia que tiene al hacerlo un entendido de la jota: A Ramón y Asunción los vi bailar en las fiestas mayores de Más de las Matas, allá por la década de los 40 y puedo dar fe de su peculiar estilo como intérpretes, con la figura erguida y armoniosa, sin levantar el pié a mayor altura de la rodilla e introduciendo, porque ello fue aportación de los Espadas, las vueltas al revés.
En el año 1922 conquistan un premio los hermanos Espada. Al año siguiente, 1923 el premio será para la pareja Consuelo Navarro y Francisco Espada, una de las cuatro bailadoras con que actuó en su vida profesional, y que repetirían el triunfo al año siguiente, 1924.
Dos años consecutivos, 1925 y 1926 consiguen los hermanos Espada el primer premio, en el Certamen oficial de Jota de Zaragoza. Estos dos años, Consuelo Navarro y Francisco Espada, quedan en un discreto segundo puesto y en 1927 se alzaron con el tercer premio, mientras que el primero recaería en la pareja de Albalate, Alfonso Zapater Cerdán y Pascuala Sancho Pellicero, que al año siguiente 1928, obtuvo también el extraordinario.
El año 1929 Pascuala de Albalate, volvió a conquistar nuevamente el extraordinario bailando en esta ocasión con Francisco Espada.
Estos antecedentes vienen a demostrar la vinculación existente entre la jota de Santolea y la de Albalate, aunque se trate de estilos diferentes, lo que hace comprender la estrecha relación y amistad que hubo entre ambos.
Con motivo de las fiestas de Alcañiz del año 2004, pude asistir a una representación en el Anfiteatro de "Quien era la Boyera", a la que relacionan en algunos momentos de su vida artística con Francisco Espada, que como hemos visto, juntos consiguieron muchos éxitos. Esto me permitió enlazar, para conseguir nuevos datos del Archivo de la Comisión de Festejos del Ayuntamiento de Zaragoza, que pude hallar en la Biblioteca de Alcañiz del que podemos ver el siguiente comentario.
Francisco Espada Carceller fue uno de los que más dignificaron y difundieron nuestro baile regional. Santolea puede presumir de haber sido la cuna de grandes bailadores de jota. De un estilo de jota que guarda íntima relación con los más especificados del Bajo Aragón, sencillo y depurado, serio y castizo, sin contorsionismos ni piruetas, flexible y elegante, recio y vigoroso. Sus desplantes eran atractivos, sus requiebros resultaban graciosos, y su punteado parecía cosa de filigranas. Era en fin, la jota neta, sin trampa, sin exageraciones, sin posturas inadecuadas.
Y este fue el padre de Asunción y Ramón Espada Gascón, otra pareja inolvidable, que en 1922,1925 y 1926 obtuvieron por unanimidad de los jurados los Primeros Premios en los Certámenes Oficiales de las fiestas del Pilar de Zaragoza. Por lo que a fin de cuentas, desde 1899 hasta 1944, los Espada de Santolea, consiguieron quince Primeros Premios, incluidos los tres extraordinarios, en el Certamen de Zaragoza.
Francisco Espada a los 57 años de edad y cuarenta y ocho años bailando, había reunido, entre certámenes oficiales y otros concursos de importancia, ochenta y siete primeros premios. Era tal su personalidad, que donde quiera que se presentara a bailar, ya al marcar los pasos iniciales se advertía en el público un rumor de comentarios que demostraba el impacto que con la más grata de las sorpresas recibían aquellos ante los que el bailador comenzaba sus maravillosas actuaciones.
El "Fenómeno" de Santolea como muchos le llamaron, al que Teresa Salvo consideró como algo excepcional, interpretó la jota no sólo con derroche de facultades, sino también con el más puro clasicismo, algunos le apodaron "El Figura".
Asunción Espada Gascón y Ramón Espada Gascón, a los 20 y 17 años respectivamente, ya habían ganado tres primeros premios. Preparados por su padre, no es de extrañar que estos jóvenes artistas, que llevaban bailando siete años triunfaran donde quiera que se presentaran. Durante estos años, Asunción bailó con su padre y su hermano Ramón, y éste último solamente con ella.
Los Espadas no fundaron escuela de baile, ni enseñaron particularmente el baile de la jota, y esta forma tan especial de bailarla y sentirla, desapareció con ellos el día que dejaron de actuar. Lástima que la jota de Santolea no haya tenido continuidad. Es como si hubiera quedado sepultada en las aguas del pantano, que un día hizo desaparecer también el pueblo.
Este es un pequeño trabajo que me he propuesto hacer y que dedico a aquel gran bailador de jota y que se llamó Francisco Espada Carceller, que tanta contribuyó a dar a conocer por toda la geografía española a nuestro pueblo, Santolea. Como también a sus hijos Pascuala, Asunción y Ramón, dignos sucesores de la dinastía Espada y que perdurarán en nuestra memoria.

Francisco Espada y su hija Pascuala
Santolea el árbol caído
Numerosas son las visitas que hacemos a Santolea, repasando aquellos restos desperdigados que tantos recuerdos nos traen. Muchos de los que por allí pasen, en la mayoría de los casos se quedarán sin saber donde están. También hay muchas confusiones respecto a este pueblo y podemos oír o leer, que este pueblo desapareció bajo las aguas. Esto es fruto del desconocimiento. Lo que sí desapareció bajo las aguas, fueron sus fértiles huertas, así como las posibilidades de seguir sobreviviendo.
La construcción del pantano, trajo riqueza para la tierra baja, sus aguas permitieron crear nuevos regadíos que en definitiva aumento el bienestar de la zona, pero para que unos prosperen, otros han de sucumbir y Santolea murió en beneficio de los demás. ¿ Se acordará alguien de devolver a este pueblo una pequeña parte de lo que él dio?. Hoy que está tan en moda el turismo y la información de todas las zonas turísticas ¿ no sería un gesto de buena voluntad, que alguien pensara en construir un pequeño recinto donde poder colocar unos paneles informativos, que sirvieran tanto para orientar a los visitantes, como para tratar de conservar la memoria del pueblo? Santolea lo dio todo en beneficio de los demás, hasta su ser ¿ no sería esta una forma de pequeña compensación?
Sentados sobre cualquiera de sus muchos restos, ensimismados en nuestros pensamientos, nos parece escuchar a alguno de nuestros amigos o vecinos, pero nos tenemos que despertar a la realidad. Por aquellas calles cubiertas de escombros, deambularon nuestros antecesores, unos, ajenos al final que le esperaba a nuestro pueblo, y otros, preocupados del nuevo rumbo a tomar.
Los que vivimos en los años próximos a su desaparición, presenciamos la imparable marcha de vecinos, que como un goteo constante va abandonando el pueblo, hoy ayudabas a cargar los enseres de una familia, al mes siguiente era lo de otra, pensando quién sería el siguiente, hasta que al final terminamos por formar parte de aquella emigración, emigrantes forzosos por las circunstancias de la vida, pero emigrantes que nunca olvidarán sus orígenes ni a su pueblo.
¡Santolea, eres el árbol
caído!